Nosotras, las jefas

Llega un momento en el que no queremos oír más nada sobre requisitos, documentos o papelitos. Tenemos el cuerpo inflamado y la voluntad podrida de tanta petición ridícula de comprobantes de nuestras vidas y la de los nuestros.

Estos cambios de localidades internacionales ponen a prueba todo el sistema nervioso, el linfático, el parasimpático y hasta el sistema que no tenemos. Claro está que también ponen a prueba la paciencia, pero es comprobado que en estas vueltas la paciencia se hace de chicle, infinita y a prueba de golpazos.

Para algunos trámites ya parece no ser suficiente nuestro certificado de nacimiento in extenso, acompañado de un pasaporte vigente y un certificado lleno de sellos que diga que jamás fuimos fugitivos ni prisioneros; no señor con eso ya no basta, además tenemos que sumarle un millón de papeles más que, a mi leal saber y entender, quienes lo reciben no habrán de leer jamás pero que sirven para abultar y hacer más serio nuestro expediente de extranjeros.

Si a eso le sumamos que más de una vez esos papelitos de colores precisan traducción a una o más lenguas, bingo!!!!! Estamos al horno.

Para completar el cuadro, tenemos que gerenciar, a control remoto, el tema de los colegios de nuestros vástagos, donde también se nos piden un sin fin de comprobantes de la probidad y buena conducta de nuestros pimpollos, todo para nunca tener la certeza absoluta de llegar al nuevo hogar y hallar lugar para todos ellos en la misma institución escolar.

Para cuando logramos desenmarañar semejante cantidad de requisitos; recolectar todos los documentos pedidos; traducirnos hasta el alma para que el nuevo órgano receptor entienda quienes somos; ya no queremos mas lola, el cuerpo no nos da más de reacciones químico-medicas ante tanta barbarie burocrática; nuestra edad ya no es la verdadera porque tantas vueltas, al menos por un rato, nos cargaron 10 años más a nuestra biología y lo único que queremos es salir corriendo y dormir, dormir mucho y no oír nada mas.

Pero adivinen que? No podemos parar, porque justo ahí empieza lo mejor, la nueva aventura y somos nosotras mamacitas la que vamos a cargar con la adaptación de las almas perdidamente entristecidas de nuestras familias y sacaremos fuerzas desde donde no creíamos que teníamos y haremos que ellos se vuelvan a parar en sus cuatro patitas para empezar a transitar, con elegancia y valentía, ese nuevo capitulo de sus vidas.

Salud por ustedes, por nosotras, jefas absolutas de estos cambios de vida!

IMG_1755

 

4 Replies to “Nosotras, las jefas”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s