Sentimos miedo

Hoy por fin entendí que lo que verdaderamente sentimos las que nos vamos es miedo, un miedo fuerte a dejarlas a ellas, a nuestra nuevas amigas del alma.

Es por eso que, inconscientemente, nos alejamos y nos acercamos y nos volvemos a alejar, con el ridículo fin de que las que quedan nos olviden antes de irnos, para que el destete no sea tan traumático.

Abrimos el paraguas por las dudas: por las dudas de que nos dejen de recordar; por las dudas que no nos vengan a visitar; por las dudas que nos dejen de procurar; por las dudas de que nos dejen de querer.

Y ellas, las amigas que tanto nos está costando dejar, esas que nos gustaría empacar en la maleta y llevárnoslas para allá, ellas también abren el paraguas por las mismas dudas: que las olvidemos; que ya no las busquemos; que las reemplacemos y que ya no las queramos.

Y así, entre tantos por las dudas, se genera una batalla indeseada de paraguas abiertos y los últimos tiempos juntas los perdemos chocando sombrillas e intentado cubrir futuros vacíos que nadie podrá tapar.

Es miedo profundo de no tenernos, de no volver a vernos, de olvidarnos y de extrañarnos tanto que duela.

Es que no importa cuantas explicaciones surjan al respecto, lo cierto es que, racionalmente, todo se entiende, pero hay razones que el corazón rechaza.

NOTA: créditos compartidos con la loca linda de la foto, Cecilia Nellen, las ideas fueron de ella y la pluma mía. Que equipo !!!!!!!!!!

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