El señor Enojo

12 hermosos, eternos, tediosos y desgastantes meses es lo que toma adaptarse.

Lo se, mi cuerpo entero lo ha comprobado, pero a veces se me da por olvidar.

365 días en que el alma y el corazón transitan euforias inmanejables por lo nuevo; frustración profunda por lo imposible de controlar; alegria moderada por lo que se va acomodando y tristeza llevadera por lo que ya no está.

Por ahí del día 175 llega fuerte, rebelde, revuelto y sin pedir permiso, el señor enojo; enojo por lo que sabemos que llegó para no echarse atrás; por lo que entendemos que aún nos falta por conquistar; por lo que ya no es y no volverá; por la rutina perdida; por lo que no nos gusta y jamás nos gustará; por la soledad del cambio y porque la vida allá sigue aún sin nosotros estar.

Rabia por habernos metido en algo que el corazón no tenía ganas de enfrentar. Ira por haber dicho que si cuando nos preguntaron si debían aceptar. Enojo porque ya estamos en el baile y nos duelen los pies de tanto bailar.

Se vale la furia, está permitido el enojo, es parte del proceso; hay que aceptarlo y encarar.

Y en lo que el enojo cobra vida e intensidad, me topo con un alma lúcida que anda en las mismas vueltas y luego de cebarnos al punto de casi reventar; paramos en seco, nos miramos a los ojos y con una risa amplía recordamos que con nosotras no podrán y que estamos exactamente donde tenemos que estar.

ENOJO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s